Lectura erótica obligada para todas las chicas

Lectura erótica obligada para todas las chicas

Su apatía sobre el sexo rayaba la frigidez.

Una compañera de clase le prestó un libro de relatos eróticos.

En la intimidad de su habitación, con desgana, comenzó a ojearlo.

Desde las primeras líneas quedó atrapada en la lectura.

Según avanzaba, se iba sorprendiendo de cómo reaccionaba su cuerpo. Notaba que sus pezones se endurecían y sus jugos se desbordaban mojando su ropa interior.

Sus manos, sin control, se dirigieron hacia sus partes más íntimas imitando las palabras leídas, hasta que… decidió cerrar el libro y abandonarse a sus propias fantasías.

-Mañana seguiré con la lectura.

Posted on 22/01/2015 Relatos calientes 783
Ant.
Sig.